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viernes, 23 de marzo de 2012

Norberto Galasso, historiador: “Con Néstor se recuperó la confianza en la política”


Norberto Galasso rodeado de libros y documentos, en su estudio de Parque Chacabuco: "Los chicos entendieron que había un futuro."

“Un día le pregunté a un obrero que conocía, si me podía presentar un obrero socialista. Él me respondió: no, acá esa mercadería no hay, con picardía, porque eran todos peronistas. Es decir, los libros me habían dicho que los obreros tenían que ser socialistas pero en la realidad los obreros eran peronistas”.


¿Qué fue lo que más te impactó de Perón o del peronismo?




Norberto Galasso: Yo empecé con un ideario de izquierda, cercano al socialismo. Pero cuando tenía 24 años acá en el barrio (Parque Chacabuco) había una fábrica de flanes, la Royal, y fui porque quería conocer algún obrero socialista. Entonces le pregunté a un obrero que conocía de antes, si me podía presentar un obrero socialista. Pero él me respondió: no, acá esa mercadería no hay, con picardía, porque eran todos peronistas. Es decir, los libros me habían dicho que los obreros tenían que ser socialistas pero en la realidad los obreros eran peronistas. Y como yo no era soberbio, presté atención y escuché a los laburantes. Y después sí, me crucé en el camino con Jauretche, con Ramos, con Hernández Arregui y esto fue lo que de algún modo posibilitó esa síntesis que me aclaró el panorama latinoamericano y argentino. También tuvo mucho impacto para mí cuando recibí la respuesta de Perón a una consulta mía sobre Scalabrini, ya que yo quería saber si se habían carteado con Scalabrini antes de la muerte de este. Cuando Orsi, un hombre de FORJA, me dijo que vaya que había llegado la respuesta del General, a mí me temblaban las piernas, porque yo no creía que le fuera a dar importancia. Y también la muerte de Perón me provocó un impacto muy fuerte. Son emociones que los intelectuales de alma fría no aprecian.

¿Y qué sensación te produjo lo que pasó con Néstor Kirchner?

N.G.: La muerte de Néstor fue otro impacto terrible, uno no se podía convencer. Mirá lo que son las cosas porque yo a Perón, más allá de esa carta que me mandó, cuando volvió lo vi de lejos, porque Perón había conseguido que la CGT y la Juventud hicieran una manifestación conjunta, que creo que fue el 31 de agosto del 73. Y recuerdo que los burócratas ponían la Marcha Peronista muy fuerte cuando pasaban las columnas de la juventud, para que no se escucharan las consignas. Yo ya no era tan joven, pero iba con mí mujer que sí lo era. Y lo pude ver a Perón a pocos metros de distancia. Con Néstor fue distinto. Néstor era un tipo trasgresor como político y como militante. Yo creo que era un político militante. Néstor había leído el libro que escribí sobre Perón y le había gustado, entonces también les recomendó leerlo a los chicos de La Cámpora. Y un sábado que fui a Carta Abierta me avisan que está entrando Kirchner. En ese entonces yo tenía un micro en Radio Nacional y tenía un problemita porque había entrado un subdirector bastante gorila, y le quería decir a Néstor que se estaba cometiendo un error. Entonces, no sin dudas, me acerqué a Néstor y él me dice: che, muy bueno tu libro, como si nos conociéramos de toda la vida. Y yo en el mismo tono le dije: ¿Sí, te parece que está logrado? Hablamos tres palabras y cuando siguió de largo, yo me quedé pensando: ¡Cómo le voy a decir te parece al Presidente de la Nación! Pero esto prueba que no era solamente un presidente de la Nación, era un tipo como uno. Antes de que deje el lugar lo volví a encarar por lo de la radio y me dijo: ese nombramiento nos lo pidió Alfonsín cuando lo fuimos a visitar con Cristina, así que no sé si se puede solucionar. Realmente, fue franco.

Y la muerte de Néstor tuvo un doble efecto: un efecto de vacío, muy semejante al de la muerte de Perón, porque a pesar de todos los conflictos que hubo para mí generación la muerte de Perón fue como si se produjera un gran vacío en la familia, como que había alguien a quien siempre se podía recurrir y de golpe había un gran vacío, una sensación de impotencia, de orfandad.

Y con Néstor lo mismo, pero al mismo tiempo una situación muy inédita que fue ver a los chicos adolescentes llorando. Ya en los festejos del Bicentenario se había manifestado la juventud pero el de Néstor fue un velatorio que tuvo unas características muy especiales: que un tipo se pone a cantar, que otro le dice Fuerza Cristina y los jóvenes de 14 o 15 años que se acercan al féretro. Nosotros habíamos visto en el año 2000 cómo los jóvenes se iban del país porque no tenían ningún horizonte.

Fue impresionante ver que el pueblo había recuperado el amor hacia un político.

N.G.: Sí, sí. Era la recuperación de la confianza en la política. Los chicos habían llegado a la conclusión que el Presidente era un tipo del común, que se vestía como un tipo del común, que se tiraba sobre la gente y que además actuaba como un tipo del común. Porque suponiendo que algún presidente hubiese enfrentado a alguna gran corporación mediática, lo hubiera hecho con un discurso mesurado, equilibrado. Pero cuando él se enfrenta con Clarín, le dice: ¿Qué te pasa? Y lo acompaña con el gesto. En el barrio se sabe que después de eso, viene el trompazo. Y los chicos entendieron que la política era un instrumento de cambio, que no era la corrupción, que no era el doble discurso, que era lo que se había visto con el menemismo. Los chicos entendieron que había un futuro.

Nuestra generación vivió el constante desmoronamiento de la Argentina hasta que llegaron Néstor y Cristina con lo que yo llamo espíritu patriótico.

N.G.: Sí, Néstor tuvo una gran audacia y alcanza una gran capacidad para el armado político. También pienso que Cristina posiblemente a nivel ideológico está en un nivel todavía más alto que el de Néstor, que tenía esa capacidad para el vínculo, para el armado. Se complementaban extraordinariamente.

¿Y ahora estás escribiendo algo?

N.G.: Sí, una biografía de Evita, que ya terminé, pero estamos verificando todas las citas. Yo me relacioné mucho con el tema de Evita cuando hice la biografía de Perón, pero además tuve la suerte de conocer al Padre Benítez, que era el confesor de ella. Yo lo conocí cuando ya era muy mayor y vivía en la localidad de Florida, a una cuadra de la Panamericana. El padre era un personaje: uno entraba a su casa y estaba el busto de Evita, en la otra pared, una lámina con Carlos Marx, y en la otra pared, un óleo del Che. Y como uno se sorprendía y él era un polemista, me decía: ¿Qué le pasa? ¿le parece raro? No padre, me llama la atención. Y él seguía: Yo me voy a morir dentro de poco y quiero morirme con revolucionarios alrededor.

Entrevista: Rubén Fernández Lisso 
Producción: Fernanda Teves


El trabajo de excelencia que realiza Galasso con la historia de nuestro país, ahora sumará una biografía de Evita. Además, uno no puede dejar de recomendar dos obras monumentales de Norberto Galasso como las biografías de Perón y San Martín.


                                                

miércoles, 18 de enero de 2012

Helmut Ditsch: “La pasión es peronista”


Helmut Ditsch, artista plástico nacional y popular.


Helmut Ditsch reniega de las galerías y el establishment del arte y asegura que “la obra de arte tiene que dialogar con el pueblo”. Por eso, el artista plástico argentino que rompió el record de Berni -cuando por su obra Mar II se pagaron 865.000 dólares-, expone en espacios públicos y escuelas. También dice cosas como esta: “Perón no fue simplemente un político, sino que fue un gran creador. Por eso sigue vivo hoy, junto con Evita. Sigue vivo Néstor. Y todos aquellos que hicieron política creativa, creando realmente algo nuevo, captando la añoranza del pueblo con una visión hacia el futuro”.

¿Qué pasa cuando vas con tu arte a las escuelas o a los espacios públicos?
Helmut Ditsch: Yo, por ejemplo, nunca había llevado una obra a una villa. Teníamos la experiencia de haber expuesto en las plazas y ahí había gente muy humilde, chicos que trabajan por la moneda limpiando vidrios, y es fantástico ver ese fenómeno artístico, como late el corazón de la gente ante el arte. Son chicos que jamás vieron una obra de arte, que no van al museo -ese lugar no es nuestro, la plaza es nuestra-. De hecho ningún niño, ningún anciano y menos un trabajador, cubre esos lugares. Con solo cobrar una entrada excluís a los más necesitados de arte. El que no tiene nada material busca todo el tiempo un complemento espiritual: el arte, la música, es el camino. Y eso es lo que se le quitó a la gente para oprimirla más todavía, para tenerla más controlada todavía. Creo que es una gran oportunidad para todos los artistas, ir a donde está realmente la gente, no hace falta ir a los museos porque ahí no está el pueblo, hay una elite.

Una elite que no pone un cuadro en una plaza porque supongo que pensarán: -estos grasas nos rompen todos los cuadros…
H.D.: Siempre que me decían cómo vas a hacer con la seguridad de las obras, yo les respondía: no hay problemas de vandalismo, son obras de arte y la gente cuando más humilde, más necesita de ese arte. Si eso es realmente arte, la gente lo respeta, no necesitás poner vallas, nada. Nadie te lo toca. Y fue así, siempre fue así. Fui a una escuelita de la villa La Cava y también llevé la obra, no me interesaba solamente dar una charla.

Me llamó mucho la atención una foto en que se ve una charla tuya con niños en una escuela y la obra está expuesta sobre dos cajones de manzana y apoyada contra una pared.
H.D.: Fue improvisado, simplemente pusimos la obra sobre lo que había en la escuela. La simbología de eso es fantástica: con tan poco, tanto efecto. Cuánto podemos movilizar, porque los chicos ven que los cajones de manzana sirven también para apoyar obras de arte. Encontrar la felicidad no es tan difícil, pero hay que hallar gente con amor y con bella energía, que es lo que estos chicos necesitan. Y mostrarles que todo es posible. Por ejemplo, ellos le preguntaban a la maestra si era verdad, porque no creían que yo iba a ir a su escuela. Y cuando estaba llegando, de afuera de la escuela, se escuchaban los gritos: Helmut, Helmut… Para mí eso es lo más, eso no se puede comprar. Y una de las preguntas que me impactó de los chicos fue: ¿Vas a volver a nuestra patria? Estos chicos humildes, que no tienen nada, saben lo que es patria. Eso me emocionó mucho y contesté: Por supuesto que voy a venir, no me quiero perder esto.

¿Qué te produce ver a Cristina?
H.D.: Es fabuloso, porque Cristina es realmente una persona fuera de serie, es un político de primer rango, con todas las capacidades tácticas necesarias para dirigir un país. Y es líder natural, con eso nacés. Y hay que tener muchas agallas para enfrentarse como mujer a un mundo de poder netamente masculino. Pero Cristina tuvo la suerte de tener a Néstor. Y Néstor y Cristina tuvieron la gran suerte de haber sido jóvenes peronistas y haber recibido la energía de Perón.

Parece que la energía de Perón marcó a muchos.
H.D.: Es esa energía que yo viví también en los años 70, cuando era niño. Y  que marcó fuertemente toda mi vida. La tragedia del 55, también fue una marca en nuestra familia, porque un tío mío, Gringo, que era taxista y estaba orgulloso de la Argentina por todo lo que había recibido del peronismo, fue una de las primeras víctimas del bombardeo a Plaza de Mayo. Después mi madre fallece muy joven, a los 33 años, un 26 de julio. Hay una mística en mi vida que me marca mucho. Recuerdo cuando llegó Perón y recuerdo que lloré cuando falleció Perón, de niño. Eso tiene que ver con energías que uno siente. Por eso cuando fallece Néstor pasa lo que pasa: la energía que se suelta atrás de esa tragedia se convierte en un gran motor inspirador. Cristina recibió esa energía por eso la vemos tan íntegra, no hay que olvidar que está en medio de un duelo. Yo perdí a mi esposa hace dos años y sigo viviendo la pérdida como una amputación, ella hace un año. Entonces esa tragedia se convierte en un gran impulso de una gran valentía, que la vida te impone. La vida te impone ser valiente, porque en esa situación, o te quebrás o sos valiente.

Y además es una mujer que conduce el movimiento.
H.D.: Brindo por eso, por esta nueva energía nacional que estamos viendo. Fijate que el peronismo siempre fue un movimiento, nunca fue un partido, y ese movimiento se siente hoy. Ni hace falta decir que es el peronismo, pero sabemos todos que es el peronismo verdadero, es el peronismo paladar negro. El peronismo está creado por generaciones nuevas, hasta Perón siempre lo decía: es necesario que las nuevas generaciones pongan su energía. Y es lo que está pasando.

Muchos tenemos una sensación de milagro ocurrido.
H.D.: Creo que esta vez estamos conscientes de que no nos van a poder separar. Nunca en la historia estuvimos tan seguros o tan protegidos como lo estamos ahora. Por eso vale la pena sangrar por esto, por eso vale la pena arriesgarse con las emociones y participar, sea del partido que uno sea, es hora de participar y de armar. Todos quieren armar y todos tienen buenas ideas, y, en el fondo, todos son peronistas, porque la pasión es peronista. En el sentido de que el peronismo es una filosofía de vida.

Entrevista: Rubén Fernández Lisso

Epigrafes o destacados:

Mis padres y mis abuelos, que eran inmigrantes europeos, eran marginados. Ellos llegaron en los años 20 y recién con Perón tuvieron sus derechos y pasaron de ser austríacos o alemanes, a ser peronistas. El peronismo significaba para ellos conciencia argentina. No hubo otro político, en este caso, otro creador, que le haya dado tan rápido una nueva identidad nacional a la gente como lo hizo Perón.

El FAN (Fábrica de Arte Nacional) va a ser un centro de inclusión de talentos de todas las disciplinas, donde planeo hacer un atelier trasparente para motivar y atraer a todo tipo de creador. Y que también sea una base para el pensamiento y la conciencia nacional. Durante mucho tiempo el intelectualismo trató de extirpar la raíz nacional.

En agosto de 2010, Ditsch batió el récord histórico de cotización para una obra de arte producida por un artista argentino: "Mar II" -perteneciente a su colección privada- fue vendida a una desarrolladora inmobiliaria de Andalucía, España, por u$s 865.000, superando el precio de venta del cuadro "Desocupados" de Antonio Berni.

Desde el principio de mi carrera siempre estuve afuera del sistema del establishment académico y comercial porque los dos van de la mano con una filosofía muy elitista, excluyente.

Las obras de arte siempre tenían un lenguaje universal y popular, no necesitaban la producción de ningún crítico y elevaban el corazón de cualquiera, de los pobres y de los ricos, de todos. Eso se cortó, por la evidente brutalidad del capitalismo financiero especulativo. 

A continuación, algunas obras del artista y una foto de una charla que dio Helmut en una escuela pública.